¿Usted, vos o tú?

Although English today has only one kind of second-person pronoun (although it used to have more, including ones for just two people), Spanish has many more. The most widespread of these are usted, vos, tú, and vosotros, although there are others. Because the pronoun used depends on the social setting or even regional differences, people are often more familiar with one pronoun than another.

Frecuentemente leo textos redactados en español en los Estados Unidos en los cuales se mezclan el ‘usted’ y el ‘tú’ sin criterio evidente. A continuación, explicaré lo que creo que causa esta confusión.

En inglés hay una sola forma de expresarse para la segunda persona: you.

  • You are my friend.
  • Your Honor, I disagree with you.
  • I would like you (the whole group) to come to my party.

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Subordinado y subordinante – Se vende vestido para novia de segunda

Sentences are clearer when nouns and the words or phrases that modify them have not been separated. Otherwise, it can be difficult to tell what is being modified.

Amigos: creo que estarán de acuerdo conmigo en que todo tiene un límite: tanto para el novio de esta novia, como para la sintaxis del español (flexibilidad del orden de las palabras), que no es poca.

En el primer renglón de este artículo citamos un aviso que fue publicado hace más de 20 años en un prestigioso periódico colombiano. Pero, por muy prestigioso, no me cabe la menor duda de que el anunciante quiso decir otra cosa:  “Se vende vestido de segunda para novia”.

El despropósito de la publicación fue la consecuencia de separar la expresión subordinante “vestido”, de la expresión subordinada “de segunda”. Dicho de otra manera: se separaron expresiones que deben ir juntas (esposadas), ya que una depende de la otra.

Al cambiar el orden lógico de las palabras, y separar subordinado y subordinante, se originan casos como el que estamos analizando, en los que termina diciéndose algo que, seguramente, está muy lejos del deseo de su autor. He aquí algunos ejemplos, en los cuales resalto con negrita  las expresiones subordinantes, y con cursivas, las expresiones subordinadas.

  1. Le envío este conejo con mi hermano que tiene las orejas recortadas.
  2. Ahí va el demagogo pavonéandose con su perro que perturba el orden público.
  3. Ayer vi pasar el carro del cura Ford modelo T.
  4. Nos enorgullecemos de haber fabricado camas para niños de hierro durante más de 20 años.
  5. Centro de Capacitación Agroecológico.

Analicemos, caso por caso, qué ocurre en las oraciones anteriores:

  1. La oración es impecable en el caso de que el hermano sea el de las orejas recortadas, pero es casi seguro que se trata del conejo.
  2. Entre el demagogo y el perro, es difícil saber quién perturba el orden público. Tal como está escrita la oración, es el perro. Sin embargo, tratándose de un demagogo, es más lógico suponer que sea él quien perturba el orden público.
  3. Solo en el caso de que el cura se apellidara ‘Ford Modelo T’ estaría correcta la oración, pero, no teniendo cómo confirmarlo, hemos de suponer que ‘Ford Modelo T’ se refiere a la marca y el modelo del carro.
  4. ¿Niños de hierro?
  5. En este caso, inferimos que ‘Agroecológico’ se refiere al centro, puesto que concuerdan en género (masculino) y en número (singular).

Ahora veamos el orden correcto para que no haya lugar a malentendidos:

  1. Le envío con mi hermano este conejo que tiene las orejas recortadas.
  2. Ahí va el demagogo que perturba el orden público, pavoneándose con su perro.
  3. Ayer vi pasar el carro Ford Modelo T del cura.
  4. Nos enorgullecemos de haber fabricado camas de hierro para niños durante más de 20 años.
  5. Centro Agroecológico de Capacitación.

Como ven, es solo cuestión de tener el cuidado de nunca separar subordinado y subordinante. Para ello, es muy conveniente hacer estos ejercicios.

El oficio de traducir: lectura y escritura en profundidad

To be a translator you must first be a good reader in your field and then become an excellent writer in it. This love of words, analytical reading, and careful written expression is what makes us good.

Hoy en día se cree, por lo general, que al campo de la traducción se llega por el camino del estudio de lenguas extranjeras. Que quien quiera convertirse en traductor opta por inscribirse en un programa de idiomas. Sin embargo, no es la única ruta, pues además suele suceder que en esos programas se deja de lado la lengua materna, instrumento vital para un traductor, y se hace énfasis especial en el discurso oral, cuando la traducción se lleva a cabo sobre textos escritos.

Mi camino personal hacia la traducción partió de otro punto: el gusto por la lectura y la escritura, y el interés por otras culturas y lenguas. Estudié filosofía y letras en la universidad, y en ese entonces jamás me imaginé que terminaría haciendo traducciones para editoriales. En mi primer trabajo profesional, pasé dos años en una intensa capacitación en labores de edición, corrección y traducción. Las bases de análisis literario que me habían dado mis estudios, junto con la práctica de la redacción de ensayos (y mi gusto personal por escribir mis propios textos) fueron útiles.

Todas mis decisiones editoriales pasaban bajo la mirada de las dos editoras que me supervisaban. A veces tuve que volver a empezar de cero con una traducción o una corrección de estilo, pero me gustaba el reto. Me daba cuenta de que, así como las dos eran implacables en sus juicios, también estaban dispuestas a oír mis puntos de vista, aunque yo fuera una neófita. Tras ese periodo como aprendiz de editora, decidí que lo que más me gustaba del trabajo editorial era la etapa de traducción, y me retiré de la editorial para dedicarme a eso: la traducción de libros.

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Día del Trabajo en los Estados Unidos

En honor al Día del Trabajo de los Estados Unidos, las Mosqueteras nos estamos tomando un merecido descanso esta semana. Volveremos a las andadas la semana que viene.

Le agradecemos a Tony Rosado haber escrito una buena reseña sobre el Día del Trabajo en los Estados Unidos.

¿Por qué no se escribe como se habla?

Speaking and writing are to some extent two versions of one linguistic app, which helps us communicate, build our identity, and explore the world. However, while we acquire speech unintentionally through social interaction and use it mostly for daily exchanges, becoming literate requires intentional teaching and learning and has been the vehicle for higher-level thinking and scientific development. Of course, in many circumstances and with the help of technology, spoken and written language overlap. Nonetheless, clear communication of complex ideas in written form continues to be the most important technology available to humans!

La oralidad y la escritura son vehículos del lenguaje, ¡que es la mejor aplicación que se ha inventado para compartir ideas! Sin embargo, tienen características propias y operan, en general, en esferas de acción diversas. Si usted y yo, estimado lector, nos encontráramos por la calle (habiendo ya tenido el placer de conocernos), encontraría muy extraño que yo le dijera: “Tengo el agrado de dirigirme a usted a fin de esclarecer las diferencias entre la oralidad y la escritura”.  Tampoco corresponde que, como autora en el contexto de un blog sobre la buena redacción y sin conocerlo, escriba: “Fijate que en el habla hay mucha más flexibilidad, viste, por tratarse de un acto momentáneo”. (Y, sí, el acento en ‘fijate’ es de voseo argentino.)

El lenguaje nos permite concebirnos como individuos con ideas y emociones propias; nos permite ser seres sociales capaces de aprehender la mente del otro (comprender y predecir la conducta de otras personas, sus conocimientos, sus intenciones y sus creencias); nos permite elaborar pensamientos complejos, reflexionar acerca del mundo que nos rodea, e imaginar mundos posibles; y nos permite hablar acerca del lenguaje mismo y crear lenguajes artificiales con fines científicos o estéticos.

Incluso, el lenguaje humano comparte en cierta medida su capacidad informativa con otros sistemas de comunicación mediante signos. Sin embargo, muchas funciones le son privativas y algunas de ellas solo han podido desarrollarse en profundidad gracias a la invención de la escritura, como el desarrollo de las matemáticas y la exploración del universo en el que vivimos.

La capacidad creativa del lenguaje emerge de su doble articulación, que permite que una cantidad limitada de unidades mínimas no significativas (los fonemas, que en español son unos veinticinco dependiendo del dialecto) se usen para crear una cantidad ilimitada de unidades mínimas significativas (los monemas‑‑morfemas y lexemas que forman las palabras‑‑).

La oralidad hizo al hombre, ¡y la escritura hizo historia!

La aparición de la lengua oral marca el origen de la humanidad, mientras que la invención de la escritura marca, por definición, el origen de la historia. Recuérdese que el período de acontecimientos humanos anteriores a todo documento escrito se denomina prehistoria.

El lenguaje oral es la expresión natural de la facultad del lenguaje y constituye el producto de la evolución biológica de estructuras cerebrales. El lenguaje escrito es un objeto cultural cuya invención es relativamente reciente[i].

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¡No cambiemos de huso horario sin tomar un avión!

As readers embark on a piece of writing, they get ready to understand the story set in a certain time and place. When we, as writers, suddenly move from one time to another with no connection, we create confusion. In this post, we will try to understand the broad scope of the meaning of the different Spanish verb tenses. We just can’t change time zones without putting our readers on an imaginary airplane!

Cuando escribimos algo, nuestro lector se instala en un lugar y un tiempo imaginarios. Si lo descolocamos, llevándolo a otro momento sin aviso previo, no puede seguir el hilo de lo que estamos diciendo.

A menudo confundimos a nuestros lectores porque nos olvidamos de que los verbos funcionan en una serie de “husos horarios” que organizan la secuencia de eventos relatados respecto de un momento inicial (que puede o no coincidir con el momento del discurso). El siguiente cuadro es una guía que sirve de ejemplo, aunque no es exhaustiva. Usamos la nomenclatura de los tiempos verbales de ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española).

Este documento es un cuadro comparativo con otras nomenclaturas de uso común en los Estados Unidos y América Latina.

 

Tiempo presente.

Estoy en casa.Presente
A mi abuela la veo todas las semanas.Presente habitual
Buenos Aires es la capital de Argentina.Presente descriptivo

Tiempo pretérito: lo que ha sucedido.

Canté con el coro el sábado.Pretérito perfecto simple
He terminado la tarea. ¡Por fin!Pretérito perfecto compuesto
Cantaba muy bien de niña. Ahora no tengo voz.Pretérito imperfecto
Había hecho la comida para las cinco de la tarde, pero mi hermano se la comió como si fuera una merienda y tuve que cocinar otra vez para la cena.Pretérito pluscuamperfecto
Si me hubieras invitado, habría ido.Pretérito imperfecto del subjuntivo
Ayer viene mi marido y se me queja de que la sopa no le gusta. ¿Y a vos qué te parece eso?Presente histórico

Tiempo futuro: lo que vendrá

Mañana será otro día.Futuro simple
¿Qué vas a hacer mañana?Perífrasis
La semana que viene voy a Europa.Presente prospectivo
Voy en cuanto me invites.Presente del subjuntivo y presente prospectivo (ejemplo conversacional)
Cuando confirmen la aceptación de este presupuesto, comenzaremos con su traducción.Presente del subjuntivo y futuro simple.

El cuadro anterior nos demuestra que los tiempos verbales no son suficientemente específicos para expresar cuándo se lleva a cabo una acción determinada. Tenemos que darles a nuestros lectores el resto del contexto necesario para ubicarse en tiempo y espacio. Si los lectores han de prepararse para ir, digamos, de Los Ángeles a Nueva York, tendrán que tomar un avión. En nuestra redacción debemos tomar esto en cuenta y darles un “pasaje de avión”.

No hagamos esto:

José estaba en casa durmiendo. María llega del colegio, a los gritos. José se levanta.

¿Qué pasó acá? Pasamos de “estaba” a “llega” sin explicación alguna. Falta una conexión.

Sería mejor esto:

José estaba en casa durmiendo. María llegó del colegio, a los gritos. José se despertó y preguntó qué pasaba.

Otro ejemplo problemático:

Y pensaba en esa pareja tan linda y cómo daba tranquilidad y placer verlos, y sentir que todo estaba en armonía y de alguna forma siempre iba a ser así, sin que cambie nada.

Sería mejor así:

Y pensaba en esa pareja tan linda y cómo daba tranquilidad y placer verlos, y sentía que todo estaba en armonía y de alguna forma siempre iba a ser así.

Estos ejemplos están tomados de la experiencia diaria. Algunos fueron recopilados de la redacción de personas que hablan español muy bien pero lo escriben con poca atención a los detalles. Me dieron su permiso para compartirlos para que otros puedan mejorar, como lo están haciendo ellos.

Consideren, por último, este párrafo de Miguel Cané en Juvenilia:

Me invade en este momento el recuerdo fresco y vivo de los primeros días pasados entre los obscuros y helados claustros del antiguo convento. No conocía a nadie, y notaba en mis compañeros, aguerridos ya a la vida de reclusión, el sordo antagonismo contra el nuevo, la observación constante de que era objeto, y me parecía sentir fraguarse contra mi triste individuo los mil complots que, entre nosotros, por el suave genio de la raza, sólo se traducen en bromas más o menos pesadas, pero que en los seculares colegios de Oxford y de Cambridge alcanzan a brutalidades inauditas, a vejámenes, a servidumbres y martirios. Me habría encontrado, no obstante muy feliz con mi suerte, si hubiera conocido entonces el Tom Jones, de Fielding[1].

Aquí Cané utiliza diversos tiempos verbales. ¿Cómo hace para que tengan sentido en un mismo párrafo? Situemos primero la escena: Un par de párrafos antes, Miguel Cané nos dice que entró al Colegio Nacional tres meses después de la muerte de su padre. Estos son sus recuerdos de sus primeros días. Empieza orientándonos hacia eso, “me invade el recuerdo…” Habiendo introducido el “recuerdo,” Cané nos puede llevar al pasado, con “conocía”, “notaba”. Con la introducción del “pero” introduce una comparación con la realidad de otros colegios en el presente: “alcanzan”. Termina el párrafo con cierta especulación, agradecimiento a una novela que lo hubiera podido sacar de apuros: “Me habría encontrado…”

Miguel Cané, como buen autor, le dio al lector las pautas para que pase del pasado al presente y vuelva al pasado en un mismo párrafo. Es posible, pero hay que orientar al lector, como en este ejemplo.

[1] Cané, Miguel. Juvenilia. Buenos Aires: Ediciones Colihue. 2007, p. 56

 

El mismísimo mismismo

Happy one year old baby girl looking up next to mirror.At times proper emphasis requires saying, “I did it myself,” but often such a statement is simply redundant. How can we discern the difference?

En años recientes se ha popularizado un hábito de redacción que, a falta de mejor nombre, decidí llamar ‘mismismo. Consiste en el uso del adjetivo mismo y sus variantes (misma, mismos, mismas) para referirse a un antecedente. Para entenderlo con claridad, veamos primero cuándo es correcto.

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Cómo escribir con naturalidad

 

How to produce a text that reads as if it were actually written in the language in which it is written! Read, pay attention to syntax, punctuation, and express yourself naturally. Read on for the details! It might be easier said than done… teamwork helps!

Cuando vivía en la Argentina, estudié inglés, y uno de los mejores libros de texto fue el Lower Certificate English Course for foreign Students, de Ona Low.

En el tercer capítulo, cuando habla de cómo redactar, da algunos conceptos prácticos que voy a explicar a mi manera, actualizándolos a nuestro contexto de hoy.

Ona Low nos recuerda que a la hora de redactar en un idioma que no es el que usamos para escribir a diario debemos tomar ciertas precauciones:

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Las sectas de la corrección lingüística

Grammar, spelling and terminology standards: we rue them and love to rebel, but they are actually based on principles that help us communicate clearly. Read on for some interesting examples.

Cualquiera que haya tenido que consultar el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) al redactar un texto en español habrá experimentado en algún momento el deseo rebelde de no acatar lo que allí se indica porque le parece que no se ajusta a su uso del lenguaje. No hay reunión de traductores al español en este lado del Atlántico en la que no se oiga alguna protesta, aunque sea leve, contra la tiranía de la Academia. Así, se levantan las voces disidentes para pregonar preferencias por otros diccionarios o recursos de apoyo que no provengan de ella. Cierto desacato nos hace sentir bien, y las protestas y diatribas nos sirven de desahogo.

En contraste con esta insurgencia frente a libros y herramientas que son producto de equipos de investigadores, lingüistas y lexicógrafos que han trabajado minuciosamente durante años para recopilar datos y sistematizar información, se ve también que aparecen tendencias repentinas cuya aceptación se extiende como incendio en monte seco, y que no tienen semejante aparato de fundamentación en el cual apoyarse. Me refiero a ciertas modas que, en cuestión de unos años o una generación, se las arreglan para vetar palabras perfectamente buenas y sanas, basándose en meros escrúpulos que se disfrazan de supuesta lógica o de corrección. Y contra ellas no se levantan las voces de las multitudes, como sucede con la RAE. No se cuestionan con la voz inflamada de ánimos independentistas. Que haya aspectos cuestionables en la forma de trabajar de las Academias de la Lengua es algo que tendrá que quedar para otra discusión. Lo que quiero resaltar aquí es la paradoja de la rebeldía frente a reglas y normas y vocabularios producidos con parámetros investigativos claros, y la ciega aceptación de cualquier cosa que pregonen los falsos profetas de la corrección lingüística.

Voy a ilustrar esta tendencia con ejemplos recogidos en mis experiencias en Colombia y México, y sé que se extienden a otras regiones hispanohablantes. También aclaro que estos fenómenos se dan en el terreno oral principalmente, pero que su tímida irrupción en textos escritos, de la mano de traductores y comunicadores en los inicios de su carrera, me da pie para señalarlos en este blog a modo de medida profiláctica.

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‘El nene no me come’ y otros dativos problemáticos


The dative is a special form of the personal pronouns used to announce the indirect object in a sentence, as in “I gave her a gift”, where ‘her’ refers to a ‘she’. But, while in English it is only used to signal the recipient of a transferred object, in Spanish it has become a fruitful grammatical strategy for a wider scope of meanings and uses. 

El nene no me come¿A qué se refieren los ‘me’ de estos ejemplos? ¿Por qué son distintos? ¿Se usan de la misma forma en inglés?

  • El nene no me presta sus juguetes.
  • El nene me jala el pelo.
  • El nene no me come.

No se preocupen, que no vamos a abordar casos de psicología, ¡sino de gramática!

Indagar este recurso tiene que ver con que cada idioma recorta la realidad a su manera. Es decir, hay formas de expresarnos que se superponen a las de otras lenguas y otras que no (y no calzan bien, como un jean mal cortado). Los ‘me’ de los ejemplos son parte de la estrategia llamada dativo que presenta usos muy idiosincráticos en español. Vale la pena explorarlos, para expresarnos con claridad y traducir con corrección.

El misterioso caso del caso del pronombre

Los pronombres hacen las veces de sustantivos en la oración y se refieren a personas, ideas, etc., sin nombrarlas, para evitar la constante repetición, que hiere los sentidos y aburre la mente[1]. Ahora bien, las palabras en general, y esto incluye a los pronombres, no son monolíticas sino dinámicas, y mutan para asimilarse al evento o entidad que refieren. Podemos indicar, por ejemplo, número singular o plural, tiempo presente o pasado, categoría de sustantivo o verbo, etc., cambiando el inicio o la terminación de las palabras. De la raíz ‘niñ-’ se forma ‘niño’, ‘niña’, ‘niños’, ‘niñitos’, etc.; de ‘lata’, ‘enlatar’; de ‘querer’, ‘quería’[2].

A este juego de formas para agregar significado pertenece el caso de los pronombres personales. El caso es como un letrero que nos anuncia el reparto de papeles en escena[3]: ‘tú’ va a ser sujeto y ‘ti’ complemento de una preposición. Pero, ¿por qué existen estas marcas?

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