La lectura, inspiración para la redacción

Authors are always inspired by their reading. In this post, the author reviews several books: a dictionary, some grammar books, and a few literature books, to explain how each type makes her a better writer. Avid readers make good writers!

Acabo de catalogar mi biblioteca profesional. Incluye lo que tengo en mi oficina, bien a mano, para consultar o para usar como ejemplo cuando lo necesite. Son unos 650 compañeros que están conmigo en todo momento. La oralidad y la comunicación escrita son distintas, y hablamos de eso en “¿Por qué no se escribe como se habla?”.

¿Por qué sigo coleccionando libros con tanto empeño? ¿Los leo? Muchos están marcados con señaladores, otros son amigos fieles que visito con cierta frecuencia. Les presento a algunos:

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El ‘que’ galicado: ¡Huy! ¿Y eso con qué se come?

El qué galicado

Calma, amigos. ¡Que no panda el cúnico! Es posible que la palabra ‘galicado’ suene algo pedante, y hasta alambicada, pero si pensamos con un poquito de detenimiento, es fácil concluir que viene del galo, idioma predecesor del francés. Por tanto, ‘que galicado’ o ‘que afrancesado’ es el nombre que se da al ‘que’ cuando se le usa en construcciones propias del francés, pero no del español.

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Órale, ándale, híjole: ¿errores o regionalismos?

En 1955 se escuchó por primera vez en Estados Unidos la frase célebre de Speedy González, “¡Ándale! ¡Ándale! ¡Arriba! ¡Arriba!”[i]. La traducción al inglés que muchas fuentes le adscriben a esta expresión dista mucho de una correcta: Go on! El equivalente más cercano, en el contexto del nombre del personaje y de la trama de la caricatura, sería Hurry Up! Tal vez es por ello por lo que se le critica mucho. ‘¡Ándele!’ se utiliza con frecuencia en México y en Centroamérica, al igual que muchas otras palabras a las que se les agrega la partícula ‘le’ al final del verbo. La teoría más cercana para explicar esta irregular, pero aceptada, morfología dicta que los mexicanos la utilizamos como una orden, así que podríamos bautizarla como ‘imperativo a la mexicana’. No obstante, también agregamos este expletivo a otra categoría de palabras, lo cual explicaré más adelante.

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Hasta: uso correcto para marcar final, no principio

Hasta can be a tricky preposition in Spanish. The correct use is one way, but many Mexicans and some Peruvians (perhaps others as well) use it another way, as explained below.

Hasta cuándo volverás: uso correcto de la preposición para marcar límite final

Estimados y nunca bien ponderados amigos y amantes de la correcta expresión en español: estoy segura de que, al igual que a mí, les encantaban las canciones de Juan Gabriel. ¡Quién puede olvidar grandes éxitos como El Noa-Noa o los duetos que se aventaba con Rocío Durcal! Mas, ello no quiere decir que no podamos tomar como ejemplo una de sus más sentidas composiciones para mostrar lo que no se debe decir cuando queremos expresar el término de una acción, así como el límite de tiempo, espacio y cantidad, con la preposición “hasta”.

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Hablamos como escuchamos, escribimos como leemos

Children learn how to talk from the conversations they hear. We learn how to write by… the writing we read! What should a good writer look for in a reading diet?

Hay niños que comienzan a hablar muy pronto en la vida, y otros que se demoran en hacerlo, hasta llegar a preocupar a sus padres. Al margen de que el ritmo de desarrollo en la primera infancia puede variar mucho, lo cierto es que un niño al que se le habla, y que oye hablar a las personas que lo rodean, tiene más opciones de empezar a hablar pronto, o de progresar rápidamente en ese terreno, porque tiene un entorno propicio para practicar y entrenarse en el habla.

Más adelante en la infancia, cuando se están aprendiendo las habilidades de lectura y escritura, a veces se privilegia el “manual de instrucciones” del idioma, y se deja en segundo plano algo equivalente a ese entorno propicio al que me referí hace un momento. Si para hablar, el entorno favorable es el de oír hablar, y sentirse invitado a participar en un diálogo, en el caso de la escritura, el requisito principal es la lectura. Si aprendemos a hablar al oír a otros hablando, los modelos para la escritura se encuentran en lo que leemos. Es por eso por lo que quien no lee, difícilmente puede escribir.

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¿Usted, vos o tú?

Although English today has only one kind of second-person pronoun (although it used to have more, including ones for just two people), Spanish has many more. The most widespread of these are usted, vos, tú, and vosotros, although there are others. Because the pronoun used depends on the social setting or even regional differences, people are often more familiar with one pronoun than another.

Frecuentemente leo textos redactados en español en los Estados Unidos en los cuales se mezclan el ‘usted’ y el ‘tú’ sin criterio evidente. A continuación, explicaré lo que creo que causa esta confusión.

En inglés hay una sola forma de expresarse para la segunda persona: you.

  • You are my friend.
  • Your Honor, I disagree with you.
  • I would like you (the whole group) to come to my party.

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Subordinado y subordinante – Se vende vestido para novia de segunda

Sentences are clearer when nouns and the words or phrases that modify them have not been separated. Otherwise, it can be difficult to tell what is being modified.

Amigos: creo que estarán de acuerdo conmigo en que todo tiene un límite: tanto para el novio de esta novia, como para la sintaxis del español (flexibilidad del orden de las palabras), que no es poca.

En el primer renglón de este artículo citamos un aviso que fue publicado hace más de 20 años en un prestigioso periódico colombiano. Pero, por muy prestigioso, no me cabe la menor duda de que el anunciante quiso decir otra cosa:  “Se vende vestido de segunda para novia”.

El despropósito de la publicación fue la consecuencia de separar la expresión subordinante “vestido”, de la expresión subordinada “de segunda”. Dicho de otra manera: se separaron expresiones que deben ir juntas (esposadas), ya que una depende de la otra.

Al cambiar el orden lógico de las palabras, y separar subordinado y subordinante, se originan casos como el que estamos analizando, en los que termina diciéndose algo que, seguramente, está muy lejos del deseo de su autor. He aquí algunos ejemplos, en los cuales resalto con negrita  las expresiones subordinantes, y con cursivas, las expresiones subordinadas.

  1. Le envío este conejo con mi hermano que tiene las orejas recortadas.
  2. Ahí va el demagogo pavonéandose con su perro que perturba el orden público.
  3. Ayer vi pasar el carro del cura Ford modelo T.
  4. Nos enorgullecemos de haber fabricado camas para niños de hierro durante más de 20 años.
  5. Centro de Capacitación Agroecológico.

Analicemos, caso por caso, qué ocurre en las oraciones anteriores:

  1. La oración es impecable en el caso de que el hermano sea el de las orejas recortadas, pero es casi seguro que se trata del conejo.
  2. Entre el demagogo y el perro, es difícil saber quién perturba el orden público. Tal como está escrita la oración, es el perro. Sin embargo, tratándose de un demagogo, es más lógico suponer que sea él quien perturba el orden público.
  3. Solo en el caso de que el cura se apellidara ‘Ford Modelo T’ estaría correcta la oración, pero, no teniendo cómo confirmarlo, hemos de suponer que ‘Ford Modelo T’ se refiere a la marca y el modelo del carro.
  4. ¿Niños de hierro?
  5. En este caso, inferimos que ‘Agroecológico’ se refiere al centro, puesto que concuerdan en género (masculino) y en número (singular).

Ahora veamos el orden correcto para que no haya lugar a malentendidos:

  1. Le envío con mi hermano este conejo que tiene las orejas recortadas.
  2. Ahí va el demagogo que perturba el orden público, pavoneándose con su perro.
  3. Ayer vi pasar el carro Ford Modelo T del cura.
  4. Nos enorgullecemos de haber fabricado camas de hierro para niños durante más de 20 años.
  5. Centro Agroecológico de Capacitación.

Como ven, es solo cuestión de tener el cuidado de nunca separar subordinado y subordinante. Para ello, es muy conveniente hacer estos ejercicios.

El oficio de traducir: lectura y escritura en profundidad

To be a translator you must first be a good reader in your field and then become an excellent writer in it. This love of words, analytical reading, and careful written expression is what makes us good.

Hoy en día se cree, por lo general, que al campo de la traducción se llega por el camino del estudio de lenguas extranjeras. Que quien quiera convertirse en traductor opta por inscribirse en un programa de idiomas. Sin embargo, no es la única ruta, pues además suele suceder que en esos programas se deja de lado la lengua materna, instrumento vital para un traductor, y se hace énfasis especial en el discurso oral, cuando la traducción se lleva a cabo sobre textos escritos.

Mi camino personal hacia la traducción partió de otro punto: el gusto por la lectura y la escritura, y el interés por otras culturas y lenguas. Estudié filosofía y letras en la universidad, y en ese entonces jamás me imaginé que terminaría haciendo traducciones para editoriales. En mi primer trabajo profesional, pasé dos años en una intensa capacitación en labores de edición, corrección y traducción. Las bases de análisis literario que me habían dado mis estudios, junto con la práctica de la redacción de ensayos (y mi gusto personal por escribir mis propios textos) fueron útiles.

Todas mis decisiones editoriales pasaban bajo la mirada de las dos editoras que me supervisaban. A veces tuve que volver a empezar de cero con una traducción o una corrección de estilo, pero me gustaba el reto. Me daba cuenta de que, así como las dos eran implacables en sus juicios, también estaban dispuestas a oír mis puntos de vista, aunque yo fuera una neófita. Tras ese periodo como aprendiz de editora, decidí que lo que más me gustaba del trabajo editorial era la etapa de traducción, y me retiré de la editorial para dedicarme a eso: la traducción de libros.

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¿Por qué no se escribe como se habla?

Speaking and writing are to some extent two versions of one linguistic app, which helps us communicate, build our identity, and explore the world. However, while we acquire speech unintentionally through social interaction and use it mostly for daily exchanges, becoming literate requires intentional teaching and learning and has been the vehicle for higher-level thinking and scientific development. Of course, in many circumstances and with the help of technology, spoken and written language overlap. Nonetheless, clear communication of complex ideas in written form continues to be the most important technology available to humans!

La oralidad y la escritura son vehículos del lenguaje, ¡que es la mejor aplicación que se ha inventado para compartir ideas! Sin embargo, tienen características propias y operan, en general, en esferas de acción diversas. Si usted y yo, estimado lector, nos encontráramos por la calle (habiendo ya tenido el placer de conocernos), encontraría muy extraño que yo le dijera: “Tengo el agrado de dirigirme a usted a fin de esclarecer las diferencias entre la oralidad y la escritura”.  Tampoco corresponde que, como autora en el contexto de un blog sobre la buena redacción y sin conocerlo, escriba: “Fijate que en el habla hay mucha más flexibilidad, viste, por tratarse de un acto momentáneo”. (Y, sí, el acento en ‘fijate’ es de voseo argentino.)

El lenguaje nos permite concebirnos como individuos con ideas y emociones propias; nos permite ser seres sociales capaces de aprehender la mente del otro (comprender y predecir la conducta de otras personas, sus conocimientos, sus intenciones y sus creencias); nos permite elaborar pensamientos complejos, reflexionar acerca del mundo que nos rodea, e imaginar mundos posibles; y nos permite hablar acerca del lenguaje mismo y crear lenguajes artificiales con fines científicos o estéticos.

Incluso, el lenguaje humano comparte en cierta medida su capacidad informativa con otros sistemas de comunicación mediante signos. Sin embargo, muchas funciones le son privativas y algunas de ellas solo han podido desarrollarse en profundidad gracias a la invención de la escritura, como el desarrollo de las matemáticas y la exploración del universo en el que vivimos.

La capacidad creativa del lenguaje emerge de su doble articulación, que permite que una cantidad limitada de unidades mínimas no significativas (los fonemas, que en español son unos veinticinco dependiendo del dialecto) se usen para crear una cantidad ilimitada de unidades mínimas significativas (los monemas‑‑morfemas y lexemas que forman las palabras‑‑).

La oralidad hizo al hombre, ¡y la escritura hizo historia!

La aparición de la lengua oral marca el origen de la humanidad, mientras que la invención de la escritura marca, por definición, el origen de la historia. Recuérdese que el período de acontecimientos humanos anteriores a todo documento escrito se denomina prehistoria.

El lenguaje oral es la expresión natural de la facultad del lenguaje y constituye el producto de la evolución biológica de estructuras cerebrales. El lenguaje escrito es un objeto cultural cuya invención es relativamente reciente[i].

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¡No cambiemos de huso horario sin tomar un avión!

As readers embark on a piece of writing, they get ready to understand the story set in a certain time and place. When we, as writers, suddenly move from one time to another with no connection, we create confusion. In this post, we will try to understand the broad scope of the meaning of the different Spanish verb tenses. We just can’t change time zones without putting our readers on an imaginary airplane!

Cuando escribimos algo, nuestro lector se instala en un lugar y un tiempo imaginarios. Si lo descolocamos, llevándolo a otro momento sin aviso previo, no puede seguir el hilo de lo que estamos diciendo.

A menudo confundimos a nuestros lectores porque nos olvidamos de que los verbos funcionan en una serie de “husos horarios” que organizan la secuencia de eventos relatados respecto de un momento inicial (que puede o no coincidir con el momento del discurso). El siguiente cuadro es una guía que sirve de ejemplo, aunque no es exhaustiva. Usamos la nomenclatura de los tiempos verbales de ASALE (Asociación de Academias de la Lengua Española).

Este documento es un cuadro comparativo con otras nomenclaturas de uso común en los Estados Unidos y América Latina.

 

Tiempo presente.

Estoy en casa.Presente
A mi abuela la veo todas las semanas.Presente habitual
Buenos Aires es la capital de Argentina.Presente descriptivo

Tiempo pretérito: lo que ha sucedido.

Canté con el coro el sábado.Pretérito perfecto simple
He terminado la tarea. ¡Por fin!Pretérito perfecto compuesto
Cantaba muy bien de niña. Ahora no tengo voz.Pretérito imperfecto
Había hecho la comida para las cinco de la tarde, pero mi hermano se la comió como si fuera una merienda y tuve que cocinar otra vez para la cena.Pretérito pluscuamperfecto
Si me hubieras invitado, habría ido.Pretérito imperfecto del subjuntivo
Ayer viene mi marido y se me queja de que la sopa no le gusta. ¿Y a vos qué te parece eso?Presente histórico

Tiempo futuro: lo que vendrá

Mañana será otro día.Futuro simple
¿Qué vas a hacer mañana?Perífrasis
La semana que viene voy a Europa.Presente prospectivo
Voy en cuanto me invites.Presente del subjuntivo y presente prospectivo (ejemplo conversacional)
Cuando confirmen la aceptación de este presupuesto, comenzaremos con su traducción.Presente del subjuntivo y futuro simple.

El cuadro anterior nos demuestra que los tiempos verbales no son suficientemente específicos para expresar cuándo se lleva a cabo una acción determinada. Tenemos que darles a nuestros lectores el resto del contexto necesario para ubicarse en tiempo y espacio. Si los lectores han de prepararse para ir, digamos, de Los Ángeles a Nueva York, tendrán que tomar un avión. En nuestra redacción debemos tomar esto en cuenta y darles un “pasaje de avión”.

No hagamos esto:

José estaba en casa durmiendo. María llega del colegio, a los gritos. José se levanta.

¿Qué pasó acá? Pasamos de “estaba” a “llega” sin explicación alguna. Falta una conexión.

Sería mejor esto:

José estaba en casa durmiendo. María llegó del colegio, a los gritos. José se despertó y preguntó qué pasaba.

Otro ejemplo problemático:

Y pensaba en esa pareja tan linda y cómo daba tranquilidad y placer verlos, y sentir que todo estaba en armonía y de alguna forma siempre iba a ser así, sin que cambie nada.

Sería mejor así:

Y pensaba en esa pareja tan linda y cómo daba tranquilidad y placer verlos, y sentía que todo estaba en armonía y de alguna forma siempre iba a ser así.

Estos ejemplos están tomados de la experiencia diaria. Algunos fueron recopilados de la redacción de personas que hablan español muy bien pero lo escriben con poca atención a los detalles. Me dieron su permiso para compartirlos para que otros puedan mejorar, como lo están haciendo ellos.

Consideren, por último, este párrafo de Miguel Cané en Juvenilia:

Me invade en este momento el recuerdo fresco y vivo de los primeros días pasados entre los obscuros y helados claustros del antiguo convento. No conocía a nadie, y notaba en mis compañeros, aguerridos ya a la vida de reclusión, el sordo antagonismo contra el nuevo, la observación constante de que era objeto, y me parecía sentir fraguarse contra mi triste individuo los mil complots que, entre nosotros, por el suave genio de la raza, sólo se traducen en bromas más o menos pesadas, pero que en los seculares colegios de Oxford y de Cambridge alcanzan a brutalidades inauditas, a vejámenes, a servidumbres y martirios. Me habría encontrado, no obstante muy feliz con mi suerte, si hubiera conocido entonces el Tom Jones, de Fielding[1].

Aquí Cané utiliza diversos tiempos verbales. ¿Cómo hace para que tengan sentido en un mismo párrafo? Situemos primero la escena: Un par de párrafos antes, Miguel Cané nos dice que entró al Colegio Nacional tres meses después de la muerte de su padre. Estos son sus recuerdos de sus primeros días. Empieza orientándonos hacia eso, “me invade el recuerdo…” Habiendo introducido el “recuerdo,” Cané nos puede llevar al pasado, con “conocía”, “notaba”. Con la introducción del “pero” introduce una comparación con la realidad de otros colegios en el presente: “alcanzan”. Termina el párrafo con cierta especulación, agradecimiento a una novela que lo hubiera podido sacar de apuros: “Me habría encontrado…”

Miguel Cané, como buen autor, le dio al lector las pautas para que pase del pasado al presente y vuelva al pasado en un mismo párrafo. Es posible, pero hay que orientar al lector, como en este ejemplo.

[1] Cané, Miguel. Juvenilia. Buenos Aires: Ediciones Colihue. 2007, p. 56