Androcentrismo en la traducción y la redacción

Although masculine terms have long been used as the generic form, people are now pushing against that trend and looking for more gender-neutral language. This post examines how to approach the issue when writing in Spanish. For resources on English gendered writing, the Writing Center at University of North Carolina at Chapel Hill has a post here and Conscious Style Guide has a list of resources here.

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Ciudadanos y ciudadanas: sexismo en la redacción

El Diccionario de la lengua española (DLE) define este término como una “visión del mundo y de las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino”[i]. Sabemos ya que la gramática española dicta que el neutro de determinadas partículas debe ser el masculino, lo cual ha ocasionado que muchos autores, especialmente feministas, alcen sus voces exigiendo que no se deje a un lado el género femenino. Mucho se ha hablado de este tema en conferencias locales e internacionales, pero no parece haber un consenso entre colegas traductores, ya sea feministas, descriptivistas o prescriptivistas. Incluso la Real Academia Española es de la opinión que escribir “los niños y las niñas” (como decía el ex presidente mexicano Fox) es “innecesario desde el punto de vista lingüístico”[ii] y agrega que locuciones como esta no cumplen la función de comunicar, sino que se relacionan con aspectos de la cultura y las diferentes formas en las que el idioma español se manifiesta en la sociedad. Entonces, ¿qué podemos o no hacer cuando nos enfrentemos a este predicamento? ¿Queremos aventurarnos a que nos den bombo y platillo por ser progresistas o a que nos apedreen por salirnos de la norma?

Al (a la) cliente(a), lo que pida

Confieso que como autora y traductora me inclino más por el prescriptivismo. Por ello, opuse férrea resistencia cuando una de mis colegas me pidió que agregara partículas como ‘a’ o ‘a la’ entre paréntesis al final de palabras o inmediatamente después del artículo masculino. No obstante, y por ser feminista a ultranza, decidí hacer lo que se me pedía y comencé a utilizar desdoblamientos como el que aparece en el subtítulo de este artículo. En muchos países de habla hispana, ya desde hace mucho tiempo, se han usado, en los escritos comerciales y comunicados, palabras a las que se les agrega la opción de género, como “estimado(a)” (puede ser paréntesis ‘(a)’ o diagonal ‘/a’), así que esta opción no debería causar mucho descontento. Sin embargo, en la traducción también hacemos frente al predicamento de tener que escribir o corregir traducciones como las siguientes:

Género neutro masculinoDesdoblamiento u opción de género
El acusado debe admitir la comisión del delito.El (la) acusado(a) debe admitir la comisión del delito.
El médico vendrá a verlo pronto.La médica o el médico vendrá a verlo(a) pronto.
Los ciudadanos de México se han visto afectados por las sequías.Los ciudadanos y las ciudadanas de México se han visto afectados(as) por las sequías.
Al cliente, lo que pida.Al (a la) cliente(a), lo que pida.

No hay duda alguna de la intención del redactor (o de la redactora) de evitar la discriminación lingüística a toda costa, pero estas oraciones son más ambiguas porque no son concisas. Mas esta es solo mi humilde opinión y no quiere decir que poseo la verdad absoluta. Recién el año pasado, cuando acudí a una clase de desarrollo profesional en Los Ángeles en la que se habló de este candente tema, comencé a cambiar mi estrategia en la traducción. Por lo tanto, quiero llevarlos, estimados lectores, por el camino de la alternatividad, o lo que opinan otros colegas traductores y autores, sobre cómo se puede evitar la discriminación lingüística o el androcentrismo en nuestras redacciones.

¡Porque (no) lo digo yo!

En ocasiones, entre nosotros, eruditos lingüísticos, tendemos a dudar de las opiniones de nuestros colegas. Las mías están fundadas en el principio básico de la claridad y en el fin común de comunicar, sin dejar a un lado la inclusión y la apertura a nuevas opciones. Varios lingüistas las comparten y forman parte de este artículo porque no lo digo yo únicamente. Por ejemplo, Mercedes Bengoechea, sociolingüista feminista y profesora de filología inglesa en la Universidad de Alcalá, en su ponencia titulada ‘Lengua y sexismo’[iii], menciona varias recomendaciones que nos darían una forma elegante de pulir los ejemplos anteriores con el objeto de evitar el sexismo o un punto de vista androcéntrico en el mensaje:

  • Usar un sustantivo colectivo en lugar del masculino genérico (‘acusado’ y ‘cliente’)
    • La persona acusada debe admitir la comisión del delito
    • A la clientela, lo que pida

                Esta estrategia funciona a la perfección, ya que no es necesario agregar un paréntesis o una diagonal para indicar la opción de género ni en el sustantivo (persona, clientela), ni en el adjetivo que le corresponde (acusada) ni el participio sustantivado (afectada). Además, se habla de un colectivo, no solo de una mujer o un hombre.

  • Utilizar un sustantivo abstracto y no el masculino genérico (‘los ciudadanos’).
    • La ciudadanía mexicana se ha visto afectada por las sequías

                En este ejemplo, podemos ver que no hay necesidad del desdoblamiento. Se habla de un colectivo (ciudadanía) y no precisa añadir la opción de género al participio sustantivado (afectada).

  • Sustituir el masculino genérico (‘el médico’) por un colectivo que no sea susceptible de cambio de género y por un cambio en la redacción.
    • El personal médico vendrá pronto

Aquí, podemos apreciar que nos deshacemos por completo del desdoblamiento para incluir ambos sexos, e incluso modificamos el resto de la oración como lo recomienda Bengoechea.

Usos recomendados

Como dije antes, no sabemos si nuestros clientes o correctores nos felicitarán o se rasgarán las vestiduras cuando tratemos de evitar el sexismo en nuestras traducciones o escritos. Ahora que ya vimos cómo, en algunas ocasiones, nos ponen a pensar más de lo que estamos acostumbrados, tendremos que dilucidar en qué tipo de textos se puede emplear lo anteriormente expuesto. Mi recomendación sería enfocarse en aquellos textos más generales, cuyo mensaje es comunicar, pero no llegar al punto de regular u obligar a las partes que intervengan en el documento, como los contratos mercantiles.

Es mi deber recordarles que el contenido de esta entrada es una mera sugerencia sobre la estrategia por seguir en caso de que se nos pida incluir lenguaje que identifique plenamente a la mujer. Reitero que nuestro cometido, como traductores y autores, es presentar un texto claro y conciso, apegándonos a las reglas gramaticales y de ortografía. Será su decisión, colegas, tomar alguna de las rutas alternas.

[i] http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=androcentrismo

[ii] http://www.rae.es/consultas/los-ciudadanos-y-las-ciudadanas-los-ninos-y-las-ninas

[iii] http://www.tcu.es/export/sites/default/.content/pdf/I_Jornada/10-Ponencia_lenguaje_Mercedes-Bengoechea_Univ_Alcala.pdf

4 opiniones en “Androcentrismo en la traducción y la redacción”

  1. Excelente artículo especialmente por la solución tan acertada que da.
    Es definitivamente la respuesta a tanto sexismo de nuestros locutores y políticos que con su populismo quieren acaparar la atención de todos, sin pensar en el maltrato de nuestra lengua🙌🙌🙌🙌🙌✌🏻️

  2. Fantástica reflexión, la cual comparto al 100%. Yo sigo siendo de la vieja escuela, en la que el uso del masculino nada tiene que ver con el machismo ni con el feminismo, sino con la necesidad de la lengua de ser práctica. Lo mismo ocurre con el número: El/los niño(s) es/son estudioso(s). Es un dolor de cabeza.
    Gracias nuevamente por el artículo.

    1. Estimada Christina:

      Me complace saber que alguien está de mi lado. No puedo explicar mejor que usted que no se trata de discriminación, sino de practicidad y comunicación clara. ¡Mil gracias por su comentario!

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