Comunicación intercultural

When children learn their native language, they learn not only the words and grammar but also the unspoken aspects—such as body language or the significance of certain days. They cannot learn the language without the culture that surrounds it. Because of this connection, we reach our audiences more effectively when we remember their cultural context and are immersed in it.

Según la mesa redonda de agencias gubernamentales de los Estados Unidos, la capacidad lingüística se vincula directamente con la capacidad de expresarse en un idioma. Sus descripciones de capacidad de comunicación intercultural indican que para lograrla es necesario dominar el idioma en todos sus aspectos (lectura, redacción y comprensión y expresión orales) porque cualquier desfase en estos niveles podría ocasionar dificultades para llevarla a cabo. Esta depende no sólo de las palabras que usamos sino también de nuestro tono de voz y lenguaje corporal, de la forma de saludarnos y cómo vestimos, entre otras cosas. En lo escrito, hay elementos similares. En distintas culturas, los colores tienen distintos significados, hay distintos simbolismos, días festivos e historia.

Todo intercambio comunicativo se lleva a cabo en un lugar y un momento específicos y el redactor debe entender dónde se sitúa el lector en estos. Para ello, leer el periódico, las revistas, los libros que se publican en ese lugar y tiempo, y participar de la vida de ese lugar, ayuda al escritor a usar un lenguaje más vivo, que les llegue a sus lectores.

Sin embargo, a diferencia de la comunicación oral, que se limita a un lugar y momento específico, la comunicación escrita se puede retransmitir. Por lo tanto, se debe evitar la jerga excesivamente regional, a menos que sea necesaria para transmitir un mensaje específico.

En Saber Escribir, de Jesús Sánchez Lobato, publicado por el Instituto Cervantes, en el inciso 1.4, dice: “Una lengua es siempre el espejo de la cultura y de las formas de vida de la colectividad que la habla”. Luego, en el apartado 1.12, dice: “El patrón para la norma de cultura ya no es inequívocamente la estructura del español escrito —como sí lo fue en el pasado—, sino el español escrito y hablado que se aproxima al patrón de la lengua oral. La estructura lingüística del español oral se ha impuesto a la estructura lingüística del español escrito al no existir diferencias apreciables entre el habla de una persona culta y su escritura”.

Como redactores y correctores, debemos recordar que todos los textos se dirigen a lectores u oyentes que están en un lugar y un momento específicos. Conocer ese lugar y esa cultura lo mejor posible nos permitirá enviar un mensaje eficaz. ¿Cómo podemos lograr este cometido cuando vivimos aislados de la cultura meta?

En un congreso de correctores de inglés de la Editorial Freelancers Association, realizado en Nueva York, se mencionó que cuando los correctores de texto pierden el ‘oído’ (es decir, no vinculan la escritura con la oralidad) sus escritos pierden la chispa. ¿Será posible que la comunicación oral también mejore si una persona mejora su comunicación escrita? ¿Será posible que la comunicación escrita le llegue más al público si el redactor (o traductor) se comunica mejor oralmente?

Por consiguiente, para poder mejorar nuestra comunicación escrita, debemos participar todo lo posible de la vida social de esa cultura. Sugiero algunas actividades:

  • Leer literatura, ya que cubre una amplia gama de temas.
  • Escuchar la radio, pero también ir a lugares donde nos encontramos frente a frente con las personas a quienes nos dirigimos en nuestros documentos.
  • Podemos leer los diarios locales para enterarnos de lo que está sucediendo en ese lugar. Este sitio web tiene muchos enlaces a periódicos, anuncios en YouTube, y demás.
  • Sería excelente reunirnos con un grupo de personas cuya lengua materna sea de esa zona. Comentemos nuestro texto con ellos. Los que venden jugos hacen pruebas piloto de sus jugos de naranja, limonada y demás con oriundos de distintos lugares para ver cómo los reciben. Podríamos hacer lo mismo en calidad de redactores de texto. A esto, en el mundo de la traducción, se le llama validación lingüística y cultural.
  • Los viajes de asistencia social, de algo que no sea turismo, ayudan a establecer este tipo de relación con los que viven en el lugar y llegar más allá de las formalidades típicas.

En congresos de correctores de textos, he visto que el contenido que se produce profesionalmente pasa por al menos tres o cuatro revisores. Siempre he buscado el apoyo de un revisor para los míos, y en Mosqueteras todos los artículos pasan por cada una de nosotras antes de su publicación. Una redacta, pero las otras dan su apoyo con ideas, preguntas y correcciones pertinentes. El artículo siempre sale mejor así. En mis traducciones siempre he aplicado este principio desde que comencé hace muchos años. Generalmente busco que mi revisor sea de un país que no sea el mío, y si es posible busco que sea de la misma nacionalidad que la mayoría de mis lectores. Sigo aprendiendo algo en esas charlas que tengo con mis correctores favoritos. De hecho, intercambiamos funciones a menudo.

¿Qué estoy leyendo?

Escribo este artículo desde Buenos Aires, donde vine por motivos familiares.

  • El principito, de Antoine de Saint Exupery: siempre me gustó, y quiero leer algo que me recuerde las cosas sencillas de la vida.
  • La Nación (el periódico de Buenos Aires que siempre hemos leído)
  • Cuentos completos, de Inés Arredondo

Esto es lo que tengo en mi Kindle. En la biblioteca de mi familia encontré el Bestiario, de Cortázar. Capaz que también lo lea.

¡A participar de la vida cultural de nuestro idioma!

Más vicios del lenguaje: trampas de la traducción médica

Vicios_lenguaje

You can get all the jargon right, but if a writer has spent too long with non-native texts it is easy to miss loans and calques left over from the original language. A few categories and examples are provided here, building on the previous article “Algunos vicios del lenguaje”.

Hace algunos ayeres, formé parte del grupo de correctores y editores de una revista médica conformada, en su mayoría, por artículos sobre medicina traducidos del inglés al español. Estos densos ensayos sobre enfermedades, padecimientos y estrategias de tratamiento médico se publicaron originalmente en la revista Cleveland Clinic Journal of Medicine. El trabajo de los traductores era y sigue siendo excelente. Era un placer corregir las traducciones, ya que no había mucho que corregir. No obstante, aun cuando los términos y las complejas ideas de una jerga completamente médica se transmitían a la perfección en español, de forma clara y concisa, quedaban unos cuantos calcos sintácticos y léxicos del inglés. Parece que los médicos y los profesionales de la medicina hispanohablantes se han acostumbrado tanto a leer publicaciones extranjeras, por lo general del mundo anglófono, que prefieren y aceptan el uso a perpetuidad de algunos vicios del lenguaje.

Amigos lectores, en esta ocasión mostraré ejemplos específicos de formas inadecuadas del uso de construcciones o léxico que podrían dificultar que el mensaje se entienda correctamente en una traducción médica del inglés al español. Para ello, utilizaré dos categorías de vicios de lenguaje, a saber, barbarismos (se divide en extranjerismos, préstamos y calcos), y solecismos y anfibología. Como verán, no cubriré todos los temas ni todos los supuestos, ya que sería necesario un libro completo, pero sí tendrán una mejor visión de las cosas que no se recomienda hacer.

¡Qué barbaridad!

El barbarismo, que bien lo adivinaron, viene del latín barbarismus, de raíz griega. Tiene su origen en el hecho de que en griego se denominaba ‘bárbaros’ a aquellos cuya lengua materna no era el griego y cometían errores de pronunciación o usaban palabras inadecuadas. Así pues, ‘bárbaro’ era el infractor y ‘barbarismo’, la infracción[i].

El extranjerismo es una subcategoría del anterior. No es otra cosa más que una palabra en un idioma extranjero con o sin adaptación, pero de la cual sí existe un equivalente en español y, por lo tanto, resulta innecesaria. Rafael Aleixandre nos da algunos ejemplos[ii]:

Extranjerismo Equivalente en español
Randomizar (de randomize) Distribución aleatoria, distribución al azar o aleatorización
Feedback Retroalimentación, comentarios
Inmunodeficiencia (de immunodeficiency) Deficiencia inmunitaria
Test Prueba
Estándar (de standard) Norma
Estrés (de stress) Tensión, esfuerzo (en determinados contextos, aunque ‘estrés’ es de uso frecuente, y admitido en algunos casos)

 

El calco, otra subcategoría del barbarismo, es el resultado de una traducción literal, la cual no transmite el mensaje adecuado, crea confusión y es poco idiomática.

Calco Equivalente en español
Estudios caso-control (de case-control studies) Estudios de casos y controles
Estudio doble ciego (de double-blind) Estudio con enmascaramiento doble[iii]
Balance ácido-base (de acid-base balance) Equilibrio acidobásico[iv]
Emergencia (de emergency) Urgencia
Rango (de range) Intervalo, amplitud, límite o escala de valores

 

¿Sole qué…?

El solecismo es un error de construcción, es decir, atenta contra la concordancia entre el sujeto y el verbo. También es una falta contra la sintaxis debido al orden de los elementos de una oración o por el mal uso de una preposición. En estos ejemplos solo se muestran aquellos de concordancia.

Oración con solecismo Oración concordante
La mayoría de los pacientes tuvieron efectos secundarios. La mayoría de los pacientes tuvo efectos secundarios.
El 85% de las madres encuestadas contestaron que tienen dificultades para conciliar el sueño. El 85% de las madres encuestadas contestó que tiene dificultades para conciliar el sueño.

 

¿De qué ‘anfibios’ hablas?

La anfibología es el vicio del lenguaje que más abunda, no solo en traducciones médicas, sino en muchos otros campos (incluida la redacción original de textos). Este produce ambigüedad o falta de claridad en los enunciados, ya que crea doble sentido y malas interpretaciones. Yilda Ruiz Monroy escribió con gran detalle un artículo relacionado con este tema: Subordinado y subordinante: se vende vestido para novia de segunda. Laura Kriegel, en su tesina La reina de los vicios: la anfibología[v] la clasifica en tipográfica, morfológica, sintáctica y léxica. Tomaré algunos ejemplos de Laura para explicar estas divisiones y agregaré algunos otros que he encontrado a lo largo de mis años como correctora.

  • Ambigüedad tipográfica ocurre cuando se omite un acento diacrítico:
Oración ambigua Oración clara
La palabra que lleva acento en algunos casos La palabra qué lleva acento en algunos casos[vi]

 

  • El enunciado ambiguo morfológicamente se presenta en los casos en los que una palabra de este cumple más de una función o pertenece a más de una categoría gramatical (p. ej., adjetivo o verbo, preposición o verbo):

Bajo las escaleras[vii]

La palabra ‘bajo’ tiene dos funciones: verbo ‘bajar’ conjugado en 1.a persona del singular y preposición.

  • La ambigüedad sintáctica se da porque una oración puede admitir dos estructuras sintácticas susceptibles a interpretación diferente:

La enfermera vio a la paciente iracunda

Aquí no es claro si la enfermera estaba iracunda y vio a la paciente o si esta última fue la que perdió los estribos. En cualquiera de los casos, esta es mi recomendación:

La enfermera, que estaba iracunda, vio a la paciente.

La enfermera vio a la paciente, quien estaba iracunda.

Soy revolucionaria, por ende, insto a toda traductora (y traductor) a que se imponga el desafío de implementar estas ideas cuando tenga oportunidad de corregir o editar traducciones médicas, o de cualquier otro tipo. Mi mayor recomendación es que consulten diccionarios médicos y publicaciones de medicina, así como textos científicos con el fin de que se familiaricen con los términos adecuados y puedan tomar decisiones basándose en su propia experiencia y conocimiento. ¡Les deseo mucha suerte y hasta la próxima!

[i] Quilis, Antonio. Filología y lingüística: estudios ofrecidos a Antonio Quilis, Volumen 2. Consejo superior de Investigaciones Científicas de la Universidad Nacional de Educación a distancia, Universidad de Valladolid. Madrid 2005.

[ii] R. Aleixandre, A. Porcel, A. Agullo y S. Marset. Vicios del lenguaje medico (I). Extranjerismos y acrónimos. Atención Primaria. Vol. 15. Núm. 2. 15 de febrero de 1995.

[iii] Navarro, Fernando. Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina. 2. a edición. McGraw Hill Interamericana. Madrid 2005.

[iv] ídem.

[v] Kriegel Litauer, Laura Silvina. La reina de los vicios: la anfibología. Tesis para optar al título de corrector y redactor literario especializado en textos académicos, periodísticos y literarios. Instituto Superior de Letras Eduardo Mallea, 2010.

[vi] ídem.

[vii] ídem.

La porosa frontera entre el inglés y español

Working The Ranch

The adoption of English words into Spanish is a point of contention, especially when there is already a word in Spanish for a certain concept. But that is not the only direction words have travelled. Indeed, many words have passed from Spanish into English across the border between English- and Spanish-speaking territories.

Oímos y leemos el clamor recurrente que despierta la enorme cantidad de palabras del inglés que irrumpen en el español para luego pretender quedarse. A veces son innecesarias, pues no hacen sino suplantar buenas palabras que ya existen en nuestra lengua, aunque quizás quienes adoptan el término en inglés las ignoren. En este caso, el clamor se justifica. Sin embargo, a veces, las palabras que se nos cuelan al español desde el inglés son necesarias, ya que corresponden a objetos, acciones o situaciones nuevas, para las cuales no tenemos un término acuñado. Y es ahí cuando los reclamos carecen de fundamento, pues ese tipo de préstamo lingüístico ha sido uno de los factores de la evolución de los idiomas.

Sea como sea, muchos hispanohablantes nos sentimos con derecho de formar parte de una especie de “patrulla fronteriza” entre el español y el inglés, señalando y pretendiendo apresar a cuanto término cruza la línea sin el debido trámite. Y puede ser que en esta tarea de policía lingüística se pierda la perspectiva histórica y pasemos por alto que en esa frontera móvil y translúcida entre ambas lenguas, el inglés no siempre ha sido el exportador de términos migrantes y el español no ha sido siempre el que los recibe. Las zonas de contacto entre ambos han favorecido el intercambio de palabras y objetos a veces en una dirección, a veces en la opuesta.

En tiempos del descubrimiento, la conquista y buena parte del periodo de colonización de América, España era un poderoso imperio en el que “nunca se ponía el sol”. Extendiéndose desde España hasta las Filipinas por el oriente, y las colonias americanas desde el Cono Sur hasta Norteamérica por el occidente, no había manera de que fuera de noche en todos los dominios españoles en los siglos XVI, XVII y XVIII. Mientras tanto, Inglaterra era una pequeña isla vecina del continente europeo, con ansias de expansión, pero sin todo el aparato político, administrativo, naviero, comercial ni religioso para llevarlo a cabo a escala semejante.

Al llegar primero al continente americano, los españoles se asentaron más tempranamente en ciudades y puertos, entablaron relaciones comerciales y sometieron a los habitantes originales de esas tierras. Era apenas de esperar que, al entrar en contacto con los ingleses, estos últimos adoptaran los nombres de los productos americanos en esa frontera inicial entre ambas lenguas que fue el mar Caribe. Puede ser que estos términos no fueran de origen español, pero sí llegaron al inglés a través de este, desde lenguas indígenas como el taíno que les legó hammock, hurricane y barbecue, por intermedio de la ‘hamaca’, el ‘huracán’ y la ‘barbacoa’ del español. Del náhuatl llegaron términos como chocolate, tomato y avocado. Y la ‘papa’ suramericana que se originó en el quechua ‘papa’, para los peninsulares fue ‘patata’ y de ahí saltó al inglés como potato, conservando  esa huella de “impuesto fronterizo”. Del pueblo caribe, que ocupaba el norte de Colombia, Venezuela y las Antillas Menores, se derivan cannibal y cannibalism. Incluso hay palabras que atravesaron muchas de estas fronteras culturales hasta acomodarse en el inglés. El término lagniappe de la Luisiana francesa, que permanece en uso en Nueva Orleans, se deriva de ‘la ñapa’ del español suramericano, que proviene a su vez del quechua yapa, y sirve para designar un pequeño regalo o porción extra que se agrega en una compra (más conocido en México como el ‘pilón’).

Los anteriores son términos dispersos que saltaron al inglés desde el español, aunque vinieran de otras lenguas. No obstante, hay campos en los que el vocabulario del inglés estadounidense se levantó sobre los cimientos del español como sucede en el terreno de la cría y utilización de caballos con fines agropecuarios como la ganadería. La dificultad de hablar de este tema es que implica echar por tierra al menos uno de los principales símbolos de la naturaleza indómita del Antiguo Oeste: las manadas de caballos salvajes. Y con esa imagen también la del jefe indígena con su tocado de plumas, montado en un caballo, con un fusil terciado. Ni el caballo ni el fusil de esa imagen son oriundos de este continente. Fueron traídos por los españoles, que los diseminaron por la amplia región que conquistaron, pues el caballo era artículo militar e instrumento de autoridad, medio de transporte y comunicación, elemento agrícola. Los caballos salvajes del Oeste estadounidense eran descendientes de los que usaron los españoles para llegar a los puntos donde establecieron sus misiones y presidios. Los que montaban comanches, dakotas, o pies negros, también. A lo largo de los países latinoamericanos encontramos manifestaciones de esa cultura de raigambre española que gira alrededor de los equinos, y que tiene hilos comunes con la del lejano Oeste, afincada allí a través de las misiones y presidios fundados por comunidades religiosas y militares españoles a lo ancho de lo que en la actualidad son los estados de Texas, Nuevo México y Arizona, que se establecieron con caballos y reses para aprovechar las tierras para ganadería, más propiamente conocida como ‘vaquería’. Y dejó sus huellas en el inglés: lasso (lazo), cinch (cincha, la tira que sujeta la silla de montar por debajo de la panza del caballo, que también se denomina saddle strap/tira de silla de montar), mustang (de ‘mestengo’ o ‘mesteño’, animal doméstico asilvestrado), rodeo, wrangler (supuestamente, de ‘caballerango’, término mexicano para denominar al mozo que cuida y ensilla los caballos en las haciendas), buckaroo (vaquero, usado especialmente en la cuenca del Mississippi-Missouri y California), stampede (estampida), ranch (rancho), corralpatio. La descripción de la topografía de la zona también preservó términos del español: mesa, canyon (cañón), chaparral. E incluso en detalles del vestir, como sombrero o el típico ten-gallon hat de los vaqueros del Oeste, cuyo nombre no se deriva de la capacidad de su alta copa (donde no cabe ni el diez por ciento de ese volumen) sino de una de dos posibles teorías: de la expresión “tan galán” del español (un sombrero tan galán) o del ‘galón’ o tirilla trenzada que se pone como adorno alrededor de la base de la copa. El hecho de que la editorial de la Universidad de Oklahoma publique en 2005 un libro titulado Vocabulario Vaquero/Cowboy Talk: A Dictionary of Spanish Terms from the American West y lo promocione como una referencia importante para lingüistas e historiadores interesados en el contacto entre el español e inglés ya resulta diciente.

Es cierto que hay muchas otras palabras del español de uso común en el inglés estadounidense, desde nombres geográficos, comida y productos agrícolas, o utensilios de cocina y detalles arquitectónicos. Mas este terreno de la vaquería nos permite ilustrar específicamente ese fenómeno que hemos visto suceder del inglés al español de préstamo y apropiación de términos de vanguardia científica o tecnológica, de innovación en gerencia y administración, del negocio del entretenimiento o de la moda, pero en la dirección contraria, y con un siglo o dos de antelación.

Nota: Sin el apoyo bibliográfico de este libro, no hubiera sido posible redactar esta entrada: Bill Bryson, Made in America: An Informal History of the English Language in the United States, Harper Collins Publishers, edición Kindle.

La comunicación clara en la traducción

Clarity and the target audience are often considered in English writing, and are equally important in Spanish translations. If a text is not clear enough for the target audience to understand, or if it contains significant errors, it is less likely to communicate and build trust with the organization that wrote it. In this article, we discuss some common errors that arise in translation and how they should be approached.

Para que nuestros lectores disfruten de un texto (o saquen provecho de él), este debe ser coherente y fácil de leer. Si el lector tiene que pensarlo dos veces no hemos cumplido con nuestro cometido. Imagínense un cartel en un aeropuerto. ¿Quién se va a detener a leerlo tres veces para entenderlo? O un anuncio publicitario. Si no nos queda claro a primera vista, seguimos de largo. Y en ciertos casos, si las instrucciones no son claras, pueden acarrear peligros. Imagínense lo que pasaría si las instrucciones para la fabricación de un producto químico no estuvieran claras. O las instrucciones para tomar un medicamento.

En los Estados Unidos muchos de los textos en español son traducciones. La Interagency Language Roundtable (ILR) describe lo que es necesario para ser traductor y tiene una escala de cinco puntos para medir la excelencia. Según esta mesa redonda, la calidad de la traducción depende de cinco destrezas (traducción de Helen Eby): (1) el conocimiento de los dos idiomas en cuestión, (2) la capacidad de juzgar cuál es la expresión congruente en el otro idioma y aplicar una metodología de traducción, (3) conocimiento del contexto cultural de los dos idiomas, (4) conocimiento de la terminología especializada que corresponda y (5) la capacidad de hacer la traducción y entregarla terminada dentro de los plazos y en forma acorde con los requisitos.

Según esto, los traductores deberían de recibir encargos de trabajo que correspondan a sus aptitudes. Por ello, se divide a la capacidad de los traductores en tres grupos: capacidad mínima (niveles 0+ a 1+), capacidad limitada (niveles 2 y 2+) y capacidad profesional (niveles 3 a 5).

Los niveles de capacidad mínima (0+ a 1+) se caracterizan por no cumplir con los requisitos mínimos en ninguna de las destrezas esenciales. La traducción no es posible en esos niveles.

En los niveles de capacidad limitada (2 y 2+) se observan dificultades en por lo menos una de las destrezas esenciales. El trabajo hecho por los individuos que están en este nivel no se debe considerar profesional, y se debe corregir rigurosamente con comentarios que les sean de beneficio para llegar a un nivel profesional.

En esta entrada presento algunos aspectos que dificultan la lectura tomados de un artículo del sitio de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y hago referencia al artículo original en inglés. Este artículo es simplemente un ejemplo de lo que se publica en los Estados Unidos y se presta muy bien para recalcar la importancia de la atención al detalle.  Cuando el texto no está bien escrito, los lectores desconfían del contenido y a veces incluso de la organización. En esta entrada del blog simplemente señalaré algunos errores de un artículo sobre suplementos dietéticos.

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Algunos vicios del lenguaje

Fist of hand made up of letters

A muchas personas de habla hispana radicadas en un país diferente al suyo les preocupa expresarse de forma correcta y, con ello, piensan que el mejor español se habla en su lugar de origen. Esto es verdad hasta cierto punto, ya que, en países como México, debido a la influencia de Estados Unidos y a los movimientos migratorios, se han adoptado muchas expresiones y léxico que tienen su origen en el inglés o el francés. Los errores aceptados que una persona expresa verbalmente en español son cosa diferente de lo que se redacta. Por ello habrá que evitarlos al máximo en nuestras redacciones, ya que no se trata de modismos, sino de meros vicios del lenguaje.

Amigos lectores, deseo compartir con ustedes algunas expresiones aceptadas en muchos países de habla hispana y que, a fuerza de repetición, se han incorporado y forman parte de la expresión oral. Algunas de ellas están tan arraigadas que el autor o corrector no sabe que son vicios del lenguaje e incluso corrige lo que está bien para dejarlo mal. Digo lo anterior por experiencia propia. A continuación, se muestra una breve compilación de lo que escuchamos a menudo, pero que no debería transferirse a la comunicación escrita (en esta lista solo figuran algunos usos que poco se apegan a la norma lingüística).

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En el Día del Idioma

In many Spanish-speaking countries, April 23 is el Día del idioma (Spanish Day). The day is in honor of Miguel de Cervantes, but also of the Spanish language and its wealth of literary and cultural history. Let’s take time to celebrate the richness of Spanish’s history and its cultural roots—in all the various communities Spanish has come into contact with over the centuries.

En muchos países de lengua hispana se ha instituido la celebración del español el día 23 de abril, en homenaje al más conocido y reconocido de los autores en esta lengua: Miguel de Cervantes Saavedra, autor de obras teatrales, poemas y, sobre todo, las aventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, considerada la primera novela moderna, en español y en cualquier otra lengua.

No obstante, Don Quijote no marca el origen ni el final del español, sino una cúspide casi en la mitad de su historia. Desde las Glosas emilianenses y silenses, comentarios breves de manuscritos clásicos, escritos en los márgenes en una lengua que claramente ya no era latín de monasterio ni visigodo, pasando por las Jarchas, esas deliciosas canciones de amor a medio camino entre una lengua romance y el árabe de los moros, para pasar luego por el impulso increíble de Alfonso X, El Sabio, que consideró que la sabiduría acumulada hasta su época merecía ser traducida también a ese protoespañol conocido entonces como “romance” y así poderla difundir fuera de las bibliotecas de monasterios, mezquitas y sinagogas. El mismo año del descubrimiento de América, 1492, se publicó la Gramática de Antonio de Nebrija, sentando las bases normativas de una lengua romance por primera vez. Y fue él quien, al entregar el tomo a Isabel la Católica, le dijo: “siempre la lengua fue compañera del imperio”, pues ya el imperio romano había ido de la mano del latín, y la lengua árabe junto con el poderoso y extenso imperio árabe. Una nación necesitaba una lengua como vehículo de su ley y su cultura.

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El uso adecuado de los artículos

Have you ever learned a dance? Every one has its own steps and its own way of flowing between those steps. The transitions are just as important as the steps themselves.

The same thing is true of language. We can know the vocabulary, conjugation, and syntax of Spanish well, but if we miss the articles that connect our words we also miss the rhythm of the language and make our listeners or readers stumble.

La diferencia entre bailar bien y hacerlo con dos pies izquierdos

En los aviones de una aerolínea en la cual he volado varias veces en los últimos meses, las instrucciones de seguridad que se dan antes del despegue me recuerdan al lenguaje de los pielesrojas en las películas de vaqueros de otros tiempos. ¿Cómo hablaban esos pielesrojas? En el doblaje al español de su forma de hablar los verbos iban siempre en infinitivo, sin conjugar, y era frecuente que se refirieran a sí mismos usando la tercera persona. En otros términos, se expresaban en una interlengua, situación frecuente en quien ha tenido que acercarse a otra lengua y aprenderla “sobre la marcha” para hacerse entender a grandes rasgos, pero que los hablantes detectamos como una aproximación a nuestra lengua, que no acaba de encajar en ella. Si bien en estas instrucciones de la aerolínea los obstáculos a la naturalidad no son tan evidentes como asumir que los verbos son invariantes, sí hay algo más sutil que nos hace tropezar: la ausencia de artículos en los lugares en que español los usaríamos. Habrá quienes opinen que esto no es sino un pecado venial de la buena redacción. Sin embargo, la claridad en las instrucciones para un vuelo puede ser crucial en caso de que verdaderamente haya que recurrir a procedimientos de emergencia

Puedo imaginar que el origen del problema en este caso fue haber concluido que en lugar de contratar la redacción del mensaje de seguridad, era más sencillo traducir uno del inglés. Para una aerolínea mexicana con muchos destinos en los Estados Unidos suena lógico tomar como base el mensaje de una aerolínea estadounidense, que obviamente estará dentro de los parámetros exigidos por las autoridades aeronáuticas de ese país. Pero este propósito de aprovechar el texto reglamentario en inglés, con todo y sus buenas intenciones, tropieza en un enorme bache: olvidarse de que el mensaje va más allá de las palabras, para extenderse a lo que estas comunicaban. Al prescindir de este detalle, el traductor deja de lado la importancia de usar un estilo natural mientras traduce el mensaje con la precisión necesaria para los pasajeros de la aerolínea que debían cumplir con estas instrucciones.

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Resumen de los cambios de ortografía de la RAE (2010)

As of 2010, the Spanish rulemaking body for spelling and grammar (Asociación de Academias de la Lengua Española and the Real Academia Española)  updated the guidelines on spelling and grammar. Here is a summary of the spelling changes, along with links to the source documents from the RAE. 

Cuando la Real Academia Española (RAE), junto con la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), publicó la versión del 2010 de la Ortografía, los cambios recibieron mucha publicidad. Ciertamente, no todos estaban de acuerdo. Cuando yo cursaba sexto o séptimo grado, nos dijeron que el noveno mes del año ya no se escribía con la letra ‘p’, y que la ortografía correcta era ‘setiembre’. Ahora, la versión en línea del Diccionario de la lengua española dice así: “septiembre, tb. setiembre”.

El tiempo dirá cuáles de estos cambios quedarán como la única verdad y cuáles, como “septiembre, tb. setiembre” quedarán como variantes aceptadas. Por lo pronto, es importante para quienes publicamos materiales escritos en español conocer las normas más actualizadas por las cuales se rigen nuestros colegas. Esta entrada es un resumen de lo que escribió la RAE, según el artículo al cual hago referencia al pie de página. Mis comentarios irán en cursiva.

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‘SINO’ y ‘SI NO’

SINO y SI NOWe’ve all had trouble remembering the difference between homophones in English. (Do I use “it’s” or “its”? Is it “they’re” or “their”?) In Spanish, the same difficulties arise. “Si no” and “sino” is one such pair—in the spoken language they sound the same, but the meaning changes with the spelling as the language is written.

Lectores de las cuatro mosqueteras: el tema de hoy, aunque sencillo, es objeto de frecuentes errores que pueden pasar desapercibidos al hablar, pero se plasman notoriamente al escribir: ‘sino’ y ‘si no’. Sin embargo, antes de proseguir, conviene aclarar que, fuera de la explicación que vamos a dar a continuación, ‘sino’ tiene el significado adicional de ‘hado’, ‘destino’. Por ejemplo: ‘Mi sino es trabajar de sol a sol’ equivaldría a decir: ‘Mi destino es trabajar de sol a sol’. En este caso, ‘sino’ es un sustantivo común.

Ahora sí entremos en materia, y aclaremos la confusión mediante unos ejemplos:

  1. No hago ejercicio, sino duermo.
  2. No hago ejercicio si no duermo.

En el primer caso, en lugar de ejercitarme, aclaro que estoy durmiendo. En el segundo ejemplo, dormir es una condición para hacer ejercicio.

La conjunción adversativa ‘sino’ indica oposición. Por tanto, la primera oración podría también escribirse así: ‘No hago ejercicio. En lugar de eso (en cambio, pero, por el contrario, más bien) duermo’. Si nos asalta la duda, aconsejo que se trate de hacer la sustitución por alguna de las opciones indicadas en el paréntesis. Es bueno recordar que, tratándose de una conjunción adversativa (como también es el caso de ‘pero’), debe estar precedida de una coma.

Ahora bien, ‘si no’ son dos palabras separadas: ‘si’ (condicional, sin tilde) y ‘no’. Cuando se presentan juntas en la forma de ‘si no’, y para seguir con el ejemplo de marras, equivalen a decir:

  • No hago ejercicio a no ser que duerma.
  • No hago ejercicio a menos que duerma.
  • Solo si duermo, hago ejercicio.

Otra forma de reconocer si debemos usar ‘sino’ o ‘si no’, es intercalando algo entre las dos partículas. En nuestro caso, podría ser:

  • No hago ejercicio si antes no duermo.

Como vemos, ‘si no’, expresa una condición (de ahí el condicional): si…. (tal cosa), no…. (tal otra cosa).

He aquí unos ejercicios para reafirmar lo aprendido hoy. Les recomiendo no contestar si no están seguros.

EJERCICIOS DE SINO Y SI NO

Escribir: más allá de la gramática

Writing: It’s more than mechanics. Engaging our readers requires thoughtful planning, meeting certain expectations, and paying attention to the details. Above all, good writers read a variety of texts and follow good examples!

Escribir es algo que va más allá de asociar sonidos con letras y saber cómo se trazan estas últimas en un papel, o conocer su posición en un teclado. Tiene que ver además con narrar, plantear, describir y argumentar con el lenguaje escrito. Esta última parte es la que suele quedar al margen en la escuela.

Nos enseñan a trazar las letras, a formar sílabas, a armar con ellas las palabras, y a encadenar estas en una oración. Hay muchas personas que dan el siguiente paso de forma casi automática: de la oración al párrafo y de allí al texto completo con su principio, su nudo y su final. Pero en muchas otras es como un salto que queda en el aire.

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